El pensamiento utópico no es una utopía, sino una necesidad
¿Es necesaria la utopía para orientarnos? Y si lo es, ¿cómo seguir imaginando un futuro que mejore el presente cuando el presente parece a la deriva.. Entre quienes somos conscientes de las dinámicas destructivas que actúan en el planeta —ecológica, cultural, política, militar— se comparte una sensación: la de que una corriente poderosa nos arrastra hacia el abismo. Mientras nos agarramos a las plantas de la orilla imaginar cómo podría organizarse mejor la humanidad no es tarea fácil. Carlos Buj Quienes hace unos años gritábamos con ilusión “¡otro mundo es posible!” ahora tememos que, efectivamente, otro mundo —mucho peor— sea posible. Adoptamos una actitud conservadora, intentando proteger algunas nociones que creíamos consolidadas: que nadie vale más que nadie, que la justicia social es deseable, que nadie está por encima de la ley. Que los países deberían cooperar para abordar los problemas globales, porque si cada uno tira para su lado, todos acaban peor. Estamos jugando mal el di...